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“Cree en mí”.

Actualizado: 7 may


En el Monasterio de La Vid, frente al Cristo del primer piso del claustro, pasé cerca de una hora rezando con fervor muchos padrenuestros y avemarías, una oración encadenada, aunque no un rosario como tal. Durante esa oración intensa, mientras contemplaba con detalle cada una de las llagas del cuerpo de Nuestro Señor, sentí que, en un momento determinado, Cristo cobraba vida para mí.


En lo profundo del corazón escuché con claridad estas palabras: «Soy real. Cree en mí. Estoy contigo siempre, sígueme». La contemplación de sus llagas y del dolor sufrido me condujo a una paz interior y a una calma que pocas veces he vuelto a experimentar.



Durante años tuve la convicción de haber vivido algo real, de haber recibido una auténtica visión, pero con el tiempo llegué a considerar aquel encuentro como algo “casual” y no supe integrarlo en mi vida diaria. Sin embargo, casi treinta años después (en los años 2024, 2025 y 2026) he comprendido con mucha más lucidez lo que vi aquel día y he reconocido que fue, en realidad, un verdadero punto de partida en mi camino espiritual.


Nota: visión del 28 de junio de 1997, en el Monasterio de La Vid (Burgos).



 
 
 

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