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"Betania".

Actualizado: hace 6 días


La noche del 12 de febrero de 2011 tuve un sueño muy simple y muy claro: una sola palabra resonaba una y otra vez, como si viniera de lejos: Betania. Se oía en un idioma “raro”, distinto al castellano, pero que al mismo tiempo entendía; era como escuchar una palabra pronunciada “como en aquel tiempo”, con un acento antiguo, propio de la época de Jesús.


En el sueño veía unas calles de piedra caliza de color rojizo, estrechas, cálidas, como de un pueblo en la ladera de Judea. Al fondo, en una de esas callejuelas, Jesús enseñaba a unos niños: vestido de blanco, con túnica larga, sonriendo desde la distancia, sin necesidad de acercarse para saber que era Él.



Al despertar, la palabra seguía ahí, grabada con una nitidez que no dejaba lugar a dudas: Betania.


Este recuerdo, apuntado vagamente en una moleskine de esos años, ha quedado como la primera piedra espiritual de este puente con el cielo que se comenzaba a fraguar.


Nota técnica: Betania proviene del arameo בֵּית עַנְיָה (Beit Anya o Beth Anya), que significa literalmente "casa de la aflicción" o, según otra interpretación, "casa de los pobres". Es el pueblo del Evangelio donde vivían Lázaro, Marta y María, y donde Jesús lo resucitó (Juan 11). En la tradición cristiana es también el lugar de la Ascensión (Lucas 24:50).

 
 
 

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