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Custodia mía

Engelenstem: redescubrir a los ángeles

Desde pequeños nos enseñaban que teníamos un ángel de la guarda que nos cuidaba, y hoy puedo decir que era verdad. No era un cuento piadoso para niños, sino una forma sencilla de transmitir una realidad profunda de la fe: Dios ha puesto junto a cada uno de nosotros un ángel personal que nos acompaña, protege e inspira en el camino hacia Él. Resulta casi increíble comprobar cómo, al crecer, hemos ido perdiendo esta conciencia; el ruido del mundo, el racionalismo y una cultura que ridiculiza lo espiritual han ido borrando del imaginario la presencia de los ángeles, porque interesaba romper nuestra unión con Dios y reducirnos a una existencia sin dimensión sobrenatural.

En mi caso, todo cambió con una palabra que me despertó en plena noche: “engelenstem”, literalmente “voz de ángel” en neerlandés. Aquella locución, oída con una nitidez que no dejaba lugar a dudas, abrió un antes y un después en mi relación con el mundo angélico. Desde entonces se han ido perfilando claramente dos niveles de interlocución. Por un lado, una presencia cercana y cotidiana, que reconozco como la de mi ángel de la guarda: me despierta a determinadas horas, me avisa con suavidad, me sugiere pequeños cambios de rumbo, me ayuda en decisiones concretas sobre mi familia, mi trabajo y mi vida sacramental.

Por otro lado, en momentos muy concretos se ha manifestado una voz de mayor autoridad, con mensajes breves, firmes y serenos, muchas veces en latín o en forma de palabras simbólicas que luego descubro en la Escritura o en la Tradición de la Iglesia. Estos mensajes no se refieren solo a mi historia personal, sino a temas más amplios: tiempos de prueba, llamados a la conversión, avisos sobre la Iglesia y el mundo, invitaciones a preparar a otros. Por el tono, el peso espiritual y el contenido, me atrevo a decir —siempre con humildad y bajo discernimiento eclesial— que se trata de la acción de un arcángel, cuyos mensajes son más globales y universales, mientras mi ángel custodio sostiene el acompañamiento diario.

Así, desde aquella primera “voz de ángel”, he redescubierto algo que la Iglesia ha creído siempre: los ángeles de la guarda y los arcángeles están realmente activos, cuidándonos y ayudándonos todo el tiempo, aunque el mundo haya querido borrar su presencia para alejarnos de Dios. Volver a tomar en serio esta verdad es recuperar una dimensión real de la fe: no caminamos solos, caminamos acompañados, protegidos y guiados desde el cielo

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Palabras oídas en locución que conforman una sentencia final.

- ENGELENSTEM (VOX ANGELICA) -

PREALATIO - ANGELI (ITUR) - EXEGETAE - PERSEVERANTIUM- FILIATIO - SED NON VISUM -COMMUNIO INTEGRA - 

"Vox angeli: angelus te praecedit in via interpretationis; in itinere exegetae praecedit et ducit. Nunc filii Dei sumus; in communione integra perseverantium manemus; vidimus quod nobis revelatum est".

"Voz del ángel: el ángel va delante de ti en el camino de la interpretación; en el itinerario del exegeta precede y guía. Ahora somos hijos de Dios; permanecemos en la comunión íntegra de los fieles perseverantes; hemos visto lo que nos ha sido revelado".

Estoy seguro que el ángel (o ángeles) conoce mi pasión por lo conceptual y por mi interés intelectual, por lo que esta dinámica fue muy atractiva para mi a la hora de crecer espiritualmente en este proceso, aprendiendo de cada elemento.

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Fechas: 15‑06‑2024 / 16‑01‑2025 / 23‑02‑2025 / 26‑02‑2025 / 08‑03‑2025 / 10‑05‑2025 / 15‑06‑2025  / 26‑06‑2025 .

Notas bíblicas: Isaías 52:8; Daniel 8:16; Mateo 11:25–27; Lucas 16:9; Juan 1:12–13; Juan 3:5; Juan 14:26; Juan 15:4–6; Juan 15:9–11; Juan 17; Hechos 7:53; Romanos 8:14–17; Gálatas 1:8–9; Gálatas 3:19; Efesios 1:17; Colosenses 1:27–28; Hebreos 1:2; Hebreos 1:14; Hebreos 2:2; 2 Pedro 1:20–21; 1 Juan 1:1–3; 1 Juan 1:6–7; 1 Juan 2:24; 1 Juan 2:28; 1 Juan 3:2–3; Apocalipsis 22:6

El texto latino queda bíblico-teológicamente justificado porque reúne varias ideas centrales del Nuevo Testamento: la guía ministerial de los ángeles en la historia de la salvación, la filiación divina de los creyentes, la comunión con el Padre y el Hijo, la permanencia fiel en Cristo y la recepción de lo revelado por Dios. El ángel precede al exegeta en el camino de la interpretación, pero no introduce una revelación nueva ni sustituye al Espíritu Santo; actúa como mensajero y guía subordinado a Dios. La frase nunc filii Dei sumus se apoya en 1 Juan 3:2 y expresa la dignidad presente de los creyentes como hijos de Dios. Esta filiación se vive en la communio integra, es decir, en la comunión plena e íntegra con Dios y con la Iglesia, y se conserva mediante la perseverancia de los fieles: communio integra perseverantium. Finalmente, lo que “hemos visto” y “nos ha sido revelado” remite al testimonio apostólico de 1 Juan 1:1–3: la fe no nace de una invención privada, sino de la revelación recibida, contemplada y transmitida en Cristo.

 

 

 

 

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